Si existiesen instrumentos para medir estas cosas me gustaría saber si he sufrido más odio del que he causado o viceversa. Pues sí, el odio existe y no siempre es malo. Sin ir más lejos hasta que no he odiado a mis parejas no he estado seguro de mi amor hacia ellas.
Se puede querer tanto a una persona como para llegar a odiarla.
Pero si estoy seguro de esta aseveración aún más lo estoy de que alguna mujer me ha odiado por existir. Tanto para bueno como para malo. Y es que aunque esté ya muy manido y suene a tópico, la línea entre el amor y el odio es muy fina. Entonces es cuando obviamos nuestra infidelidad odiando a la persona cómplice del pecado o cuando odiamos a nuestra desinformada amada por comenzar una relación con otro más espabilado. Odiar es fácil, odiar es bueno si nos hace actuar. Sólo tenemos que analizar ese maldito odio y alimentarlo pues será la gasolina de la relación y el día que no te odie será porque no me importas.

2 comentarios:
Nunca se odia lo suficiente porque nunca se ama lo suficiente. Y ahora queremos jugar a ser malos pero es que no llegamos ni a eso, porque no tenemos capacidad para odiar.
Por cierto Manoleras, a ver si quitas el rollito de VERIFICACIÓN DE LA PALABRA.
skjdkjff, por siempre.
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